Cómo dejé de mirar el WhatsApp del piso a las 23:00
La primera vez que me sentí esclavo del WhatsApp del piso fue un sábado de junio. Era casi medianoche, estaba cenando con amigos, y vi tres mensajes seguidos: dos que preguntaban la dirección exacta y uno enfadado porque la cerradura no abría. Me fui de la mesa media hora.
Tres años después y con seis apartamentos en Málaga, la escena se repitió tantas veces que dejé de contar. Hasta que un día calculé las horas. Salieron 11 a la semana, de media. Once horas. Cobrando cero por ello, claro.
Lo primero que probé (y por qué no funcionó)
Primero contraté a una persona a media jornada. 600€ al mes para que se ocupara de los mensajes. Aguantó cuatro meses. Luego una empresa de atención externa: 380€/mes pero con respuestas genéricas que sonaban a centralita. Las reseñas bajaron de 4,7 a 4,4 en dos meses.
Las respuestas automáticas de Airbnb tampoco resolvían. Sirven para "hola, hemos recibido tu mensaje" y poco más. Un huésped quiere saber dónde aparcar a las 22:00, no que su mensaje ha sido recibido.
Lo que sí funcionó
Lo que de verdad cambió las cosas fue dividir los mensajes en dos cubos:
- Los repetitivos (cómo llegar, dónde aparcar, hora de check-in, contraseña wifi, cómo funciona la lavadora, restaurantes recomendados): el 80% del volumen.
- Los que requieren criterio (cambios de fecha, quejas reales, problemas técnicos, solicitudes especiales): el 20% restante.
El primer cubo se puede automatizar entero si tienes la información del piso bien estructurada. El segundo no, ni hay que intentarlo: ahí es donde tu criterio como anfitrión vale dinero.
Cómo lo tengo montado ahora
Cada apartamento tiene su ficha: dirección exacta, instrucciones para llegar desde el aeropuerto y desde estación, opciones de parking con precios, hora de check-in y check-out, contraseña wifi, instrucciones de electrodomésticos peculiares (la cocina vitro del piso de Soho hay que activarla con una clave), normas de la comunidad, restaurantes y bares cercanos.
Cuando un huésped escribe, un agente lee el mensaje, identifica de qué piso es la conversación, busca la información en esa ficha y responde en el idioma del huésped. Si el mensaje contiene una queja real o algo que se sale del guion, el agente para y me avisa al WhatsApp con el hilo entero. Yo respondo cuando puedo (no a las 23:00 a no ser que sea grave).
Resultados de un año así
- Mensajes respondidos a mano por mí: ~22 a la semana (antes 110).
- Tiempo medio de respuesta al huésped: 38 segundos (antes podía ser de horas).
- Reseñas: subieron de 4,4 a 4,8.
- Coste mensual: 9€ (la herramienta) en vez de 600€ (el contratado).
No es magia. Es haber decidido qué partes del trabajo aporta valor que las haga yo y qué partes no. Si gestionas más de tres apartamentos y todavía te llegan mensajes a deshora, vale la pena que te pares a hacer el cálculo.
Si querés probarlo en tus pisos, AgenteBnb tiene 14 días gratis sin tarjeta. Si en dos semanas no te ahorra horas, lo cierras y listo.
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