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Lo que aprendí al domar Booking, Airbnb y VRBO en mis 5 pisos

Recuerdo una tarde hace cosa de un año y medio. Eran las siete y media en mi piso de Sacromonte, en Granada. La cena se me estaba quedando fría en el plato, un potaje de garbanzos que había hecho con mimo, y yo seguía con la mirada pegada a la pantalla del portátil. El móvil no paraba de sonar con notificaciones de Booking, a la vez que intentaba responder a una consulta de Airbnb sobre la cuna de viaje, y para rematar, un mensaje de VRBO pidiendo instrucciones para el check-in del día siguiente. Me sentía como un pulpo en un garaje, con ocho brazos y cada uno yendo a su bola. Estaba frustrado, sí, pero sobre todo, agotado de intentar estar en todas partes a la vez, y siempre con la sensación de que algo se me iba a escapar.

¿Te suena esto, verdad? La verdad es que, cuando empezamos con los pisos turísticos, muchos nos lanzamos con una o dos plataformas y creemos que con eso es suficiente. Pero claro, el negocio crece, y de repente, no tienes uno, sino cuatro o cinco pisos, como yo. Y es ahí donde la gestión de Booking, Airbnb y VRBO, por mencionar las grandes, se convierte en un auténtico quebradero de cabeza. No es solo el calendario, es que cada una tiene sus reglas del juego, sus invitados, sus comisiones, y su forma de comunicarse. Y si no las entiendes bien, te pasas el día apagando fuegos en vez de haciendo crecer tu negocio o, lo que es peor, disfrutando de tu potaje.

Al principio, intenté la 'estrategia del caos organizado'. Tenía tres pestañas abiertas en el navegador: una para Booking, otra para Airbnb, otra para VRBO. Y un Excel cutre que me había montado para cruzar calendarios. ¿El resultado? Un desastre. Un par de veces tuve doble reservas en el mismo piso, con el consiguiente cabreo de los huéspedes y las malas reviews. Una vez me pasó con un grupo de turistas americanos que habían reservado por VRBO y, al llegar, su reserva de Booking.com ya estaba instalada. Imagínate la cara que se me quedó. Perdía horas revisando disponibilidad, ajustando precios a mano y, lo peor de todo, dando respuestas genéricas porque no me daba la vida para personalizar cada mensaje. Pensaba que podía dominarlo todo con un poco de café y fuerza de voluntad. Grave error, créeme.

Booking.com: El velocista con hambre

Para mí, Booking es el que trae volumen. Muchos viajeros, sobre todo los de negocios o los que deciden de un día para otro, van directos a Booking.com. Recuerdo un apartamento que tengo cerca de la Estación de Santa Justa, en Sevilla; un 70% de sus reservas vienen de ahí. Pero ojo, tiene sus cosillas:

Airbnb: El amigo que viene a casa

Airbnb es el que me da las reservas más largas y, a menudo, los huéspedes más majos. Son los que valoran el "sentirte como en casa".

VRBO (HomeAway): El primo americano

VRBO es el gran desconocido para muchos, pero no te despistes. Para pisos grandes o destinos muy familiares, es un filón. Mis reservas de más de 7 días, un 60% me vienen por VRBO para mi apartamento de la playa en Estepona.

¿Qué funciona de verdad? Un channel manager decente. Te lo digo por experiencia. Antes, pasaba unas 11 horas a la semana moviendo calendarios y ajustando precios. Ahora, con el channel manager, sincronizo todo en un par de segundos y me dedico a lo que realmente importa: la comunicación personalizada. No te soluciona todo, claro. Las automatizaciones son geniales para el "qué tal el viaje", "aquí tienes las instrucciones", pero el "qué tal os lo estáis pasando en el barrio de Triana" o el "necesitas alguna recomendación para cenar" eso lo hago yo. Esa es la chispa que te diferencia y te consigue un 4.7 de estrellas en vez de un 4.3.

Desde que puse orden en esto, mis números han cambiado. Antes, Booking me traía un 30% de las reservas, Airbnb un 60% y VRBO un triste 10%. Ahora, con una estrategia clara y un buen channel manager, Booking me aporta un 40% (más volumen significa más exposición), Airbnb se mantiene en un 45% (mis huéspedes fieles) y VRBO ha subido a un 15%, especialmente para estancias largas en mis pisos de playa. He reducido las dobles reservas de 3 al mes a cero. Y lo más importante, he ganado unas 8 horas a la semana de mi vida, que ahora dedico a mejorar la experiencia de mis huéspedes o, simplemente, a tomarme un café tranquilo en la Plaza de la Romanilla sin el móvil vibrando cada 38 segundos.

Al final, no hay una plataforma "reina". Lo importante es entender a cada una, cómo encaja con tus pisos y tu tipo de huésped, y usar las herramientas adecuadas para no morir en el intento. Si te sientes como yo antes, ahogado en la gestión diaria de mensajes y reservas, a lo mejor te vendría bien probar algo que te quite esa carga. Si quieres probarlo en tus pisos, en AgenteBnb tienes 14 días gratis sin tarjeta. Solo es una idea.

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